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Historia Local

Edad media

Son escasas las noticias escritas sobre Carrión en la Edad Media, por lo que es difícil establecer su origen y evolución hasta el siglo XV. Lo que es incuestionable es que la historia de Carrión de Carrión de Calatrava está unida a la del Qal’at-Rabat (nombre musulmán de Calatrava) y después a la Orden Militar de Calatrava, que aquí funda San Raimundo de Fitero. Podemos situar el origen de Carrión como una aldea de la gran ciudad de Qal’at-Rabat y considerarla habitada ya en el siglo IX.

La proximidad a Calatrava y a los caminos que por ella discurrían, favorecía su desarrollo. La despoblación de Oreto, que favoreció el auge de Calatrava, pudo afectar también a Carrión de forma positiva. La conquista cristiana de Calatrava por Alfonso VII en 1147 y la posterior fundación de la Orden de Calatrava en ella, influyeron en el crecimiento y repoblación de Carrión. Según las crónicas, San Raimundo de Fitero trajo gran número de repobladores a Calatrava y algunos de éstos se establecerían en Carrión. Posiblemente de esta repoblación naciera el nombre, dado por repobladores procedentes del valle del río Carrión, en la actual provincia de Palencia. Así se iría constituyendo Carrión como aldea o lugar independiente de la ciudad de Calatrava, pero siempre dependiente de la Orden de Calatrava, aunque no sujeta a ninguna encomienda.

El traslado del convento y cabecera de la Ordena Calatrava la Nueva en 1217 influyó en el crecimiento de Carrión, porque Calatrava la Vieja se fue despoblando paulatinamente y sus habitantes engrosarían la población de los lugares próximos.

De la edad media al siglo XIII

Por la carta puebla de Miguelturra que cita como colindante a Carrión, podemos asegurar que Carrión tiene ya formado su término en el siglo XIII. Calatrava la Vieja quedó como una encomienda más de la Orden (1296) y sus comendadores tenían en ella su asiento y casa. Pero como continuó la despoblación a lo largo del siglo XIV, la encomienda trasladó sus casas principales al Turrillo (un poblado desaparecido) a finales del siglo XIV o principios del siglo XV, como lo atestiguan las visitas de los visitadores de la Orden. Entretanto, Carrión seguía creciendo y conformándose como villa independiente. Pero en la segunda mitad del siglo XV, el Turrillo se despobló también, sin que sepamos las causas, y la mayor parte de sus pobladores pasaron a Carrión, engrosando su población. Con motivo de estos hechos se produjo un hecho trascendental para la villa. El concejo de Carrión solicitó de la Orden el término del Turrillo y en 1488 el último maestre Don Fray Garci López de Padilla dio el dicho término “a censo infintiosin…para siempre jamás” para que lo cultivaran los vecinos por la renta anual de 20.000 maravedíes.

Siglos XV y XVI

Es ahora, finales del XV y principios del XVI, cuando se construye la iglesia parroquial de Santiago. La despoblación del Turrillo motivó también que el comendador de Calatrava la Vieja comprara y edificara casa en Carrión a principios del siglo XVI, a lo que se opuso la villa (se conserva copia del pleito entre la villa de Carrión y el comendador por este motivo). La casa se acabó construyendo y con el tiempo la encomienda pasó a llamarse de “Calatrava la Vieja y Carrión”.

Así se formó nuestro actual término municipal, integrado por:

  • El término privativo que tenía ya desde los siglos XII y XIII, que comprendía las tierras propias de los vecinos, las tierras comunales y las tierras “de propios”.
  • El término del Turrillo (desde 1488) que sigue en la actualidad como bien comunal y como tal se reparte entre los vecinos.
  • Las tierras de la Encomienda de Calatrava la Vieja dehesas de Calatrava, Turón y el Quintillo, más las procedentes de una mancomunidad entre los pueblos colindantes y que se adentra entre los términos de Malagón y Fernán Caballero (paraje de Campo Mojado).

Por la escritura de donación del Turrillo sabemos que Carrión era villa en ese año de 1488 y debía serlo ya años antes atrás. El concejo de la villa tenía su regimiento formado por dos alcaldes, dos regidores, el procurador del común, el alguacil y otros oficiales. Los alcaldes eran dos, uno por el estado noble y otro por los “pecheros” o estado llano. Su mandato duraba un año y se elegían por el día de San Miguel. Estos alcaldes tenían jurisdicción, es decir administraban justicia en primera instancia, una prerrogativa muy apreciada en aquella época. A lo largo del siglo XVI continuó el crecimiento de la villa de Carrión, hasta alcanzar los 440 vecinos (cerca de 2000 habitantes), y se fundó un convento de franciscanos.

Fuente histórica para conocer este periodo son las Relaciones de Felipe II. Es un cuestionario contestado por el Concejo de Carrión y cuyas respuestas contienen datos relacionados con todos los aspectos de la vida del pueblo, como gobierno, religiosidad, cultivos, caza, pesca, ermitas, población, etc. Otro hecho marcó la vida de la villa de Carrión en este periodo. A finales del siglo, Felipe II retiró la jurisdicción a las villas del Campo de Calatrava, pero más tarde les dio la posibilidad de recuperarla pagando un “servicio” pecuniario a la hacienda real. Carrión que quería recuperar la jurisdicción y no disponía de recursos para pagar el “servicio”, pidió préstamos por varios millones de maravedíes y recuperó la jurisdicción, pero hipotecando bienes de “propios” y la misma jurisdicción. Como pagaba los préstamos se produjeron infinidad de reclamaciones y pleitos, con los consiguientes gastos añadidos, que terminaron con la pérdida de los propios y la jurisdicción, que pasaron a los poseedores del patronato de D. Juan Diego de Molina de Almagro. A finales del siglo XVIII el señorío pasó por venta a los Condes de Carrión, que lo detentaron hasta el siglo XIX.

Del siglo XVII hasta hoy

La población de Carrión decayó en el siglo XVII, recuperándose en el XVIII, época conocida por el Catastro de Ensenada.

En el siglo XIX se produce la abolición de los derechos señoriales y la desamortización de los bienes de la Encomienda de Calatrava, las tierras pertenecientes a Cofradías y Patronatos, que por subasta pasan a propiedad privada.

El final del XIX y el inicio del XX es época de prosperidad en Carrión. Crece la población, aumentan los cultivos, sobre todo la viña. La producción y comercialización del vino es la principal riqueza. El gran número de bodegas corrobora lo dicho. Crece el núcleo urbano con nuevas calles y manzanas de viviendas, que acogen a trabajadores llegados de otros pueblos.

El aumento sigue hasta mediado el siglo XX, en que Carrión alcanza caso los 5000 habitantes. A partir de 1950 y sobre todo en la década de 1960 a 1970 se produjo una caída de la población motivada por la mecanización en el campo y la consiguiente emigración a otras regiones (País Vasco, Madrid, Valencia y Cataluña). Después la población quedó estabilizada en unos 2500 habitantes. En el último cuarto del siglo XX la vida de Carrión progresa y cambia en el plano urbanístico y económico. Red de agua potable, saneamiento, acerado y asfaltado de calles, delimitación del suelo urbano, circunvalación, colegios, polideportivo, apertura de nuevas calles y barrios definen su progreso urbanístico. En el terreno económico los cambios son espectaculares. De un pueblo tradicionalmente agrícola hemos pasado a una ocupación predominante en el sector servicios.

La proximidad a la capital ha influido decisivamente en ello. La agricultura – cereales, vid y olivo – se mantiene, pero son contadas las familias dedicadas exclusivamente a ella. Proyectos de polígono industrial, nuevas urbanizaciones y otras mejoras auguran a Carrión un futuro prometedor.