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Rutas turísticas

La Ruta del Quijote
Situación
Historia
El Alcázar desde el aire
El Alcázar desde el aire
Puerta del Alcázar
Puerta del Alcázar
La Coracha del Alcázar
La Coracha del Alcázar
Descripción y características
MURALLAS Y FOSO
Calatrava ocupa un cerro amesetado de planta ovoide, con 5 ha de extensión, en la margen izquierda del río Guadiana. Desde él se tiene un amplio dominio visual del entorno, pero no aporta capacidades defensivas destacables. La única defensa natural sólida la proporciona el propio río, cuyo cauce, antaño muy ancho y pantanoso, protegía el frente norte de la ciudad. En el resto de la plaza, la accesibilidad del cerro fue paliada mediante sólidas murallas (1.500 metros de longitud) que se adaptan al contorno de éste.

Una gran parte de la muralla, casi toda de época omeya, aún se halla cubierta por escombros. Está jalonada por, al menos, 44 torres de franqueo, de las cuales dos son albarranas. Con excepción de las dos torres situadas en el extremo oriental del alcázar, de planta pentagonal en proa, todas las demás son de planta cuadrangular. En el frente sur de la ciudad, donde se abre la puerta de entrada en recodo, las torres son de mayor tamaño, más abundantes, algunas de ellas huecas, y aparecen más espaciadas, mientras que las del espolón oeste mejor defendido por el escarpe del terreno, son siempre macizas, más pequeñas, y se encuentran más próximas entre sí.

Salvo por su frente norte, protegido por el río y en donde se sitúan las corachas de abastecimiento de agua, el resto del recinto se encuentra rodeado por un foso húmedo artificial que convertía a la ciudad en una verdadera isla. Dicho foso está en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro, y cuenta con más de 750 m de recorrido y una profundidad media de 10 metros. Era alimentado directamente por las aguas del Guadiana, que, tras recorrer por gravedad todo el perímetro de la ciudad, se reincorporaban al río aguas abajo de ésta.

El cerro está dividido en dos zonas, separadas entre sí por una muralla de grandes proporciones: el alcázar, al este, y la medina, que ocupa el resto de la superficie. Al exterior de la muralla se extendían los arrabales.

ALCÁZAR
Se localiza en el extremo oriental de la ciudad, junto a la entrada de aguas al foso desde el río. De planta triangular, cuenta con una extensión de 1 ha. En torno a él se concentran los elementos defensivos más destacados de la plaza, no sólo porque estaba destinado a albergar los centros de poder, sino también porque las defensas naturales de este sector del cerro son de escasa entidad.

En sus defensas y estructuras internas se diferencian varias etapas:

  • Anteriores al año 853: los restos del antiguo muro de cierre occidental, formado por la propia puerta, todavía oculta, y por diversas torres incluidas en él de muy diversa construcción: adobe, ladrillo, tapiales de tierra y mampostería...
  • Las pertenecientes a la reconstrucción de Muhammad I (post. 854) responden a un plan unitario promovido, como en otras partes de la ciudad, por el poder central cordobés con un claro propósito de manifestar su supremacía en la región. Destacan las grandes torres de entrada, que forran a las primitivas, el gran arco triunfal que antecede a la antigua puerta, y los paramentos oeste y sureste. A esta etapa se atribuye también la construcción de la torre albarrana primitiva y las torres pentagonales en proa, que, junto con la coracha vecina, forman parte de un sistema defensivo hidráulico.
  • Las islámicas de cronología imprecisa: el aljibe exento, por delante de la puerta, y la gran sala con varios arcos de herradura de gran tamaño, que podría corresponderse con el vestíbulo de un baño.
  • El inconcluso ábside templario (1147-1158), de planta dodecagonal.
  • Sobre restos más antiguos, la iglesia y las dependencias de la Encomienda de Calatrava (siglos XIII y XIV) ocupan la mayor parte del área del alcázar. En estos dos siglos se realizaron continuas obras, reformas y aprovechamientos de los espacios. Destacan los restos de una herrería y las dependencias abovedadas junto a la iglesia.

ACCESO EN RECODO
El acceso en recodo es el que obliga al atacante a realizar un recorrido mediante varios quiebros (generalmente de 90º) para poder traspasarlo. En Calatrava la Vieja existen dos ejemplos emirales (siglo IX) de puerta en recodo. La más notable daba acceso a la ciudad por el sur, después de traspasar un puente que salvaba el foso. Alojada en un macizo que conoció diversas ampliaciones, daba entrada a la medina mediante una rampa calzada con grandes lastras. Junto a ella existe un portillo que, por permitir un mayor control, debió de ser el paso más utilizado. En el alcázar se localiza un portillo con planta en recodo que facilitaba la entrada desde el río mediante una rampa exterior al recinto.

TORRE ALBARRANA
Una torre albarrana es una torre exenta y exterior al recinto, que deja un paso entre su base y la muralla. Se une a ésta desde el adarve mediante un arco o una pasarela. En la zona del alcázar, y muy próximos entre sí, se localizan los dos únicos ejemplares de este tipo de torre avanzada en Calatrava. La más alta y de mayores dimensiones, hueca y con la parte inferior de sillares y la superior de mampostería, está datada, como el resto del paramento de la muralla vecina, hacia el año 854. Junto a ella y más cerca del río, se localizan los restos de una segunda albarrana, de cronología almohade, que muestra sillares reaprovechados junto con obra en tapial.

TORRE PENTAGONAL EN PROA
Una torre pentagonal en proa es aquella que tiene planta de cinco lados, con dos de ellos prolongándose hacia el exterior para formar un ángulo muy agudo. Además de poseer un alto poder de disuasión, suprime el ángulo muerto característico del frente de las torres de flanqueo cuadrangulares, y es más eficaz ante la maquinaria de guerra de la época. Las dos torres de este tipo existentes en Calatrava, huecas, se sitúan en el extremo más oriental del alcázar, formando parte esencial del sistema defensivo hidráulico. La más alejada del río, sin acceso posible desde el alcázar y con sus muros perforados por tuberías de cerámica, pudo ser un castellum aquoe. La más cercana al río tiene acceso directo desde el alcázar y podría servir de puesto de control. Ambas han sido datadas hacia el año 854.

CORACHA Y SISTEMA DEFENSIVO HIDRÁULICO
La coracha es la muralla que, desde una fortificación, conecta con una torre avanzada, normalmente sobre un río, pozo o teso próximo. Como un caso absolutamente excepcional, en Calatrava la Vieja se han identificado cuatro corachas. La más antigua, anterior al 853, fue rota al construir el castellum aquoe, si bien parte de sus restos sirvieron de apoyo a estructuras de época almohade, junto al río. Además de una segunda coracha situada en los arrabales y aún por desescombrar, destacan la de la medina y la del alcázar. La de la medina se adentra en el río casi 80 m, y está jalonada por cinco torres-contrafuerte situadas a contracorriente. Mediante un sistema de norias de relevo, captaba agua del río desde la torre terminal, elevándola hasta el interior de la medina para el abastecimiento de ésta.

La coracha del alcázar, aún por descubrir en su totalidad, y el castellum aquoe constituyen el núcleo de un sistema defensivo hidráulico único en su género. Dicho sistema quedó configurado durante la reconstrucción de la ciudad en el año 854. La coracha captaba agua del río y la elevaba hasta la parte superior del lienzo oriental del alcázar, desde donde, por medio de canales, era distribuida tanto al interior de éste, para ser utilizada por sus ocupantes, como hacia el castellum aquoe situado en la torre pentagonal sur. Desde ésta última, el agua vertía al foso, a alta presión, a través de las numerosas bajantes de cerámica que atraviesan sus muros. Semejante mecanismo, auténtico unicum en la arquitectura militar medieval, suponía no sólo una entrada alternativa de agua al foso para asegurar su abastecimiento en los momentos de estiaje del río, sino también, y principalmente, una nueva y espectacular manifestación del «lenguaje del poder» omeya. En suma, un impresionante vehículo de propaganda política. Durante el período almohade, el sistema fue reformado mediante un antemuro que, profusamente perforado por varios niveles de bajantes de cerámica, se apoyaba en la vecina torre albarrana levantada entonces.

Estado de conservación.
Forma parte de la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha.
Desde 1984, la ciudad fortificada de Calatrava la Vieja ha venido siendo objeto de una investigación arqueológica ininterrumpida por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Desde 1995, se ha contado también con la colaboración del INEM, y desde 1997, con la intervención de la Escuela Taller Alarcos, por lo que los trabajos se han intensificado de forma muy notable, tanto los propiamente arqueológicos como los referidos a la consolidación de diversas estructuras o al acondicionamiento del lugar para la visita.

Con estos trabajos se ha pretendido no sólo la obtención de avances en el conocimiento del yacimiento, sino también la recuperación del mismo, en el sentido más amplio de la palabra, para el público en general. Además de revalorizar un importante lugar de la historia medieval hispana, se han podido descubrir, documentar o estudiar importantes estructuras o materiales:

Del periodo omeya o taifa, varias corachas, una torre albarrana, o la puerta en recodo de acceso a la medina. En el propio alcázar, un portillo acodado, el gran arco triunfal de comunicación con la medina, un gran vestíbulo que podría estar relacionado con un baño, un aljibe, un sistema defensivo hidráulico, etc. De la corta ocupación templaria, los cimientos de la inconclusa iglesia, con un ábside dodecagonal. Del periodo almohade, una segunda torre albarrana y las reformas realizadas en el sistema defensivo hidráulico omeya. Y de la Encomienda calatrava bajomedieval, una nueva iglesia y las diversas estructuras que hoy se pueden ver en el interior del alcázar.

En los arrabales, de cerca de 15 ha, además de la identificación de la ermita de Ntra. Sra. de la Encarnación como una antigua mezquita, se han localizado un cementerio almohade y diversas áreas artesanales e industriales.

Entre los abundantes materiales arqueológicos, que hoy se pueden ver en el Museo de Ciudad Real, destacan los procedentes del pillaje habido en la ciudad en el momento de su definitiva toma por Alfonso VIII de Castilla, en el verano de 1212: cerámicas, armamento, recipientes de vidrio, objetos de hueso, etc.

PROPIEDAD Y USO
Es propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y se usa como parque arqueológico.

VISTAS
Está abierto al público todo el año, salvo los lunes y determinadas fechas. La entrada al recinto cuesta 4 euros, salvo para grupos de más de 15 y titulares de carné joven o carné de estudiante ( 2 euros ) y entrada gratuita para jubilados, desempleados y niños menores de 11 años.
Información: 926690246 / 600913034

 Página oficial Parque arqueológico Alarcos Calatrava la Vieja

Una vez realizada nuestra visita a este conjunto arqueológico, continuamos nuestra ruta en dirección a Daimiel, en cuyo entorno se encuentra el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, uno de los humedales más importantes de España. El Parque, declarado Zona de Especial Importancia para las Aves (ZEPA) está formado por pequeñas lagunas que se nutren de los desbordamientos de los ríos Guadiana y Cigüela. Cuenta con un Centro de Recepción y un sistema de pasarelas de madera sobre el agua, que permite internarse cómodamente en su naturaleza. Desde aquí rumbo norte, nos dirigimos hacia Consuegra, aprovechando el antiguo Camino Real de Andalucía que atraviesa la sierra de Malagón, donde un nuevo ramal conduce hasta la Cruz de Piedra. Estamos en los Montes de Toledo, feudo del escaso lince, la nutria y los venados. Desde Consuegra, siempre vigilada por un puñado de molinos clavados en lo alto de sus cerros, encontraremos un nuevo ramal a la derecha, que lleva a Herencia y Villarta de San Juan, atravesando Puerto Lápice, varias veces mencionado en El Quijote, que ha sabido guardar en sus calles, plazas y ventas, el ambiente de la época cervantina. Tras regresar a Consuegra, y tomando la denominada “Senda de los Españoles”, pasamos por Manzaneque para desviarnos hasta Orgaz, declarado conjunto histórico, que aún mantiene restos de muralla árabe y una fortaleza del siglo XII, hasta llegar a Toledo, donde se recomienda una detenida visita para disfrutar de su rico patrimonio.

 Don Quijote de la Mancha 2005

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